La genesis de la conspiracion puede rastrearse documentalmente hasta 1979, cuando el general Alfonso Armada «inicio sus contactos con el General Milans, al que traslado las graves preocupaciones del Rey» sobre la situacion politica del pais Milans del Bosch">50. El informe del CESID del 9 de febrero de 1981, catorce dias antes del golpe, ya identificaba los tres factores desestabilizadores: «la estructuracion del Estado, el terrorismo y la economia», con un 15% de inflacion y 1,5 millones de parados 75. La prensa ultraderechista habia preparado el terreno ideologico durante meses, publicando exhortaciones como «No es hora de comunicados ni de palabras. Ha llegado la hora de ACTUAR» y declarando que «el golpe de estado es enjuiciado de modo positivo desde el punto de vista etico» Jesús M. Paricio sobre la situación política previa al 23-F">29. Los antecedentes de Tejero en actividades conspirativas estaban documentados desde al menos 1977, cuando fue arrestado por desobedecer al Gobernador Civil de Malaga, causando «profundo malestar» en la Guardia Civil 164, y desde noviembre de 1978, cuando fue interrogado sobre un posible «golpe de estado o golpe de fuerza» 160.
La planificacion operativa se acelero en enero de 1981. El 10 de enero, Armada y Milans del Bosch cenaron en Valencia y estuvieron «a solas dos horas», tras lo cual Milans comunico lo tratado a sus colaboradores, incluyendo la existencia de «un grupo violento de tenientes coroneles que no admitian a Generales» Tejero y Cte Pardo Zancada (1982)">137. El 18 de enero, en una reunion en Madrid, «se hablo de reconducir cualquier accion que debia ser 'incruenta'» 50. El coronel Ibanez Ingles, que admitio su implicacion voluntaria, revelo que «la solucion Armada era un Presidente adicto al Rey y un gobierno de composicion mixta, apolitico» y que «ya estaba redactado el texto constitucional modificado» 148. El 21 de febrero, Tejero supo que la accion seria el 23 50. El dia 22, segun multiples testimonios, Cortina y Gomez Iglesias se reunieron con Tejero 132, y Armada habria dado la orden definitiva en un piso de la calle Juan Gris 133.


El 23 de febrero de 1981, a las 19:20 horas, siete autobuses al mando de Tejero llegaron al Congreso 118. Los asaltantes anunciaron su entrada «en nombre del Capitan General Milans del Bosch» 157. A las 20:10, Milans del Bosch declaro el estado de sitio en Valencia con un bando de once puntos redactado por el coronel Ibanez «sin consultar la Constitucion ni al Auditor» 148. El registro cronologico del Estado Mayor de la Guardia Civil documenta que los guardias civiles del Congreso «no obedecen a Director General» y exigian la llegada de Milans 118. Simultaneamente, un escuadron de caballeria ocupo Television Espanola y Radio Nacional (Doc 46, Doc 162). El CESID activo la alerta verde, monto un Centro de Operaciones y desplego controles en las carreteras de acceso a Madrid (Doc 129, Doc 153).
Desde la Zarzuela, el Rey rechazo la llamada de Armada que «pretendia incorporarse al Palacio» con la orden: «De ninguna forma autorizar al General Armada para que venga a Zarzuela» 36. Esta decision fue clave: cuando el general Juste, jefe de la Division Acorazada, supo que Armada no estaba en la Zarzuela, reacciono diciendo «Esto cambia totalmente la situacion» 36, revelando que la Division actuaba en la creencia de que Armada operaba junto al Rey. Fernandez Campo llamo directamente a Tejero exigiendole deponer su actitud, y el Rey hablo con todos los capitanes generales, incluyendo Milans del Bosch, quien dijo estar «a las ordenes del Rey» mientras ya habia sacado tanques a las calles de Valencia 36. A las 00:07, Armada penetro en el Congreso acompanado del general Aramburu 118. Propuso a Tejero un gobierno de coalicion con Felipe Gonzalez y Sole Tura, pero Tejero lo rechazo porque «siempre se hablo de Gobierno Militar» 145, llamandole "chapucero" García Carrés y Tejero durante el 23-F">159. Al salir, Armada declaro: «He fracasado» 96.
A la 01:14, el Rey emitio su mensaje televisado de dos minutos 118. A la 01:10, segun el coronel Ibanez, el Rey ordeno retirar las tropas 148. La rendicion fue progresiva. Dos directivos del CESID habian logrado «penetrar en el Congreso y hablar con los Jefes de los alli encerrados», comprobando que «el nucleo verdaderamente comprometido era una minoria, y el resto habian ido enganados» 129. Los tenientes de la Guardia Civil declararian despues que fueron al Congreso creyendo participar en un servicio de orden publico «avalado por el Rey» 126. El teniente coronel Fuentes negocio las condiciones de «capitulacion» con Tejero, que luego fueron firmadas por el general Armada 158.
Al dia siguiente, la polarizacion social fue inmediata. Mientras CC.OO. y UGT convocaban huelgas generales y el puerto de Barcelona quedaba «totalmente paralizado» 151, grupos de jovenes gritaban «Libertad para Tejero» y «Ejercito al poder» en las calles de Madrid (Doc 151, Doc 156). Se produjeron disparos de metralleta contra el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet 151. La respuesta internacional fue rapida: el canciller Kreisky escribio al Rey que «se ha convertido en una de las grandes personalidades de la historia de nuestro tiempo» Bruno Kreisky al Rey Juan Carlos I sobre el 23-F (marzo 1981)">93, pero el comentario de Haig sobre el «asunto interno» genero alarma porque, como advirtio un diplomatico, «podria alentar a los plotters militares» 107.
La instruccion judicial comenzo apenas nueve dias despues. El juez especial Garcia Escudero tomo declaracion a los jefes del Estado Mayor, los directores generales y los mandos implicados en rapida sucesion (Docs 1, 8, 13, 14). Los procesamientos fueron cayendo en cascada: Armada y Milans del Bosch en marzo (Docs 1, 2), Torres Rojas y Menendez Vives en abril 3, Cortina en junio 4. La vista oral se inicio el 19 de febrero de 1982 y se convirtio en un campo de batalla. Ya en la primera sesion, el dato de que el Rey estaba «a punto de iniciar un partido de squash» cuando se produjo el asalto genero «gestos ostensibles» entre los procesados 74. A lo largo del juicio, Torres Rojas nombro al Rey 64 veces en tono implicatorio 150, Milans insulto a Armada en plena sala 49, y los procesados se negaron a entrar tras la publicacion en Diario 16 de «Asi asaltamos el Parlamento» 70.
Las sentencias del Consejo Supremo de Justicia Militar se conocieron en junio de 1982. La condena de 30 anos a Milans del Bosch produjo «profundo sentimiento de pesar» en los cuarteles 34, mientras las absoluciones de oficiales subalternos por obediencia debida fueron recibidas con alivio. La decision del Gobierno de recurrir las sentencias provoco una crisis interna: «ESTA NOCHE ES POSIBLE HAGA CRISIS EL PARTIDO DEL GOBIERNO O EL PROPIO GOBIERNO» por las tensiones entre ministros 33. La JUJEM emitio un comunicado reafirmando la lealtad a la Corona y considerando «improcedente todo comentario» que menospreciase al tribunal 31. Un analisis estrategico concluyo que la JUJEM no tenia «mas remedio que adoptar» la subordinacion al poder civil, cerrando asi un ciclo historico del intervencionismo militar espanol 32.
La fase posterior a la sentencia revelo la persistencia de la amenaza. El capitan profugo Sanchez Valiente huyo con pasaporte argentino por Hispanoamerica y Europa (Doc 79, Doc 80), mientras que redes de empresarios creaban fondos de apoyo para las familias de los condenados 140. El capitan de la Guardia Civil Sanchez Valiente declaro desde su escondite en Roma que «el Rey debio contar con los antecedentes» del golpe 79, alimentando la narrativa conspirativa. El recurso de casacion ante el Tribunal Supremo civil avanzo con los mismos argumentos de obediencia debida y motivos patrioticos 135, y un capitan general advirtio profeticamente que la apelacion al Supremo civil «supone un primer paso para la supresion de la jurisdiccion militar en paz» 34.