Informe sobre la implicación del Rey Juan Carlos I en el golpe del 23-F RESERVADO
Informe del CNI/CESID, fechado en 1981, que analiza la campaña de rumores en torno a la implicación del Rey Juan Carlos I en el golpe de estado del 23-F. El documento está dirigido a altos mandos del gobierno y tiene como objetivo desmentir las acusaciones que vinculan al monarca con la planificación del golpe, identificando dos motivaciones principales: disminuir la responsabilidad penal de los procesados y crear un argumento en contra de la Corona para futuros intentos de desestabilización.
El informe detalla una serie de rumores que circulaban en ese momento, como la supuesta negociación del Rey con el teniente coronel Antonio Tejero y otros conspiradores, así como su papel en la dimisión de Adolfo Suárez. También menciona la interpretación de ciertos actos del Rey, como su visita al País Vasco y el envío de sus hijos a Inglaterra, como parte de una estrategia para consolidar su imagen como defensor de la democracia. Además, se incluyen anexos con panfletos de extrema derecha que alimentan la narrativa de una conspiración en la que el Rey habría estado involucrado, presentando el golpe como una maniobra planificada desde la Zarzuela que el monarca habría abortado para proteger su posición.
INTENTO DE LIQUIDACIÓN DEL ACTUAL SISTEMA POLÍTICO Con la ayuda de algunos miembros del Ejército y un Jefe de la Marina, la ocupación finalizó el día 24 a mediodía, sin que se produjera en toda España el más leve rasguño o perdona alguna. A finales del mes de diciembre, los servicios de información del Estado detectaron la preparación de un pronunciamiento, que contaba con la práctica totalidad de las Capitanías Generales. La intención del Ejército era proceder a la disolución de las Cortes Generales, derogar la actual Constitución y formar un Gobierno Militar que ejerciera el poder, respetando la figura del Rey, quien continuaría ostentando la Jefatura del Estado. Este Gobierno Militar que pretendía ejercer el poder, queriendo corregir los destinos de la Nación, haría frente al terrorismo separatista, terminaría el actual proceso autonómico, liquidaría la invasión de drogas, pornografía, bandas mafiosas que operan impunemente en España y, terminado su cometido, daría paso a la formación de un Gobierno de civiles y al redactado de una nueva Constitución más acorde con la idiosincrasia del pueblo español. Conocidas las intenciones de los altos mandos de los Ejércitos, el Rey decidió abortar este plan, previsto en un principio para el día 21 de marzo, y para ello actuó de la siguiente forma: 1.- El general Armada, militar que fue preceptor del Rey desde la llegada del mismo a España a los 14 años, y primer jefe de su Casa, tenía un papel de escasa importancia en la escala de mando, a la segunda Jefatura del Estado Mayor, con lo que se ponía en sus manos relaciones directísimas con todos los Capitanes Generales y con los Jefes de las Divisiones de élite del Ejército. 2.- El general Armada, aristócrata, es de una lealtad al Rey absoluta, hasta el punto de que cualquier opinión de este general en el orden político, era garantía de responder a los más exactos deseos del Rey. 3.- Colocado el general Armada en un puesto clave, se debían de producir o provocar más situaciones que propiciaran la operación. 4.- El Rey pidió a Adolfo Suárez en diciembre que presentara su dimisión como Presidente del Gobierno, a lo que este se resistió y el Rey le obligó. La dimisión de Suárez tenía por objeto crear un "vacío de poder" y colocaba en manos del Rey el iniciar una ronda de consultas para el nombramiento de nuevo Presidente. 5.- Inmediatamente después de la dimisión de Suárez y en el momento que fuera más inoportuno, el Rey se trasladaría, como así hizo, a Vascongadas, sabedor de la actitud que a buen seguro adoptarían los partidos que dan soporte a ETA, y en la Casa de Juntas de Guernica los diputados de Herri Batasuna hicieron exactamente lo que se esperaba de ellos y atacaron duramente al Jefe del Estado español, con lo que se lograba otro objetivo, prestigiar la figura personal del Rey y sensibilizar e irritar aún más al Ejército. Que los logros hechos eran esperados lo demuestra el texto escrito del Rey en respuesta a estos incidentes. 6.- El Rey no lograría la mayoría absoluta, dejando abierta la posibilidad de que un sector de contestara su candidatura, dando de esta forma la sensación de falta de un Presidente con respaldo, y por tanto sin posibilidades de gobernar, sensación que se venía buscando durante toda la operación para facilitar el golpe. 7.- La situación de vacío de poder ya estaba conseguida, y solo faltaba provocar el aborto. 8.- El general Armada habló en nombre del Rey al general Milans del Bosch, militar muy profesional, patriota y de absoluta lealtad a la Corona, y le dijo: "El Rey lo quiere así". Dicho por Armada, nadie podía dudarlo. 9.- Milans del Bosch necesitaba contar con un hombre idóneo para proceder a la ocupación del Congreso. El designado fue el Teniente Coronel D. Antonio Tejero, residente en Madrid, responsable de unidades de la Guardia Civil, fuerzas idóneas para la ocupación de un lugar cerrado, habituadas al diario manejo de armas, y además hombre muy popular y con grandes simpatías por su protagonismo en la operación "Galaxia". 10.- El general Armada sabía perfectamente que Milans del Bosch es un hombre de honor y que en el caso de que saliera mal la operación, además de contar con la protección, Milans del Bosch no cometería la bajeza de denunciarle. Solo Armada, Milans del Bosch y Tejero conocían el santo y seña para entrar en las Cortes. 11.- Puesta en marcha la operación ordenada por el Rey, un capitán de la Guardia Civil inmediatamente después de ocupar el Congreso se dirige a los diputados, y les dice que un militar en media hora se dirigirá a los diputados y les informará de lo que se tiene que hacer. Nadie sabe quién es ese militar, ni tan siquiera el propio Tejero. 12.- Al producirse el asalto al Congreso, el general Armada está despachando con el general Gabeiras, primer Jefe de Estado Mayor. Armada comete el primer error. Diplomáticamente intenta convencer a Gabeiras de la oportunidad de sumarse al pronunciamiento. Gabeiras ordena a Armada que conecte con el general de la Guardia Civil y el de la Policía Nacional inmediatamente. Mientras Armada sale a reunirse con estos generales, Gabeiras llama a la Zarzuela y el Rey desautoriza a Armada y exige a Gabeiras que cese el orden constitucional. 13.- Los generales Armada, Aramburu Topete y Santamaría se dirigen al Congreso y hablan con Tejero, los otros generales empiezan a sospechar. 14.- Cuando el Rey tiene conocimiento de la ocupación efectiva del Congreso, culmina el atentado al orden constitucional y nombra inmediatamente un gobierno provisional formado por los subsecretarios de los distintos ministerios, encomendando a la Junta de Generales que se haga cargo de mantener el orden y actúe a las órdenes de este gobierno en funciones. La postura inflexible del Rey desconcierta a Milans del Bosch, que acata las órdenes y retira las tropas. Asimismo, el resto de la situación queda controlada. El Rey es el salvador de la democracia, de la Constitución... y de los políticos. El Rey ha dejado de ser el sucesor de Franco y se ha convertido en unas horas en el árbitro de la situación, ha demostrado ser el Jefe del Estado y los Ejércitos, el garante del orden constitucional y quien hace posible la existencia y la propia vida de los políticos. 15.- Queda un problema; al Teniente Coronel Tejero se le propone huir en un avión y 3 millones de pesetas, pero se equivocan de hombre, responde que no acepta el ofrecimiento porque se marea. El día 24 a mediodía, con perfecto orden, evacua el Congreso, asume para sí toda la responsabilidad, saluda uno a uno a sus oficiales, clases y tropa y se entrega. 16.- Los partidos políticos acuden presurosos y sumisos ante el Rey y este les lee la cartilla. A los cuatro días acude a la Academia Militar de Zaragoza a pedir acatamiento y disciplina al Ejército. Televisión retransmitió el acto y se apreciaron los rostros de los militares, un gesto serio, de rabia contenida, en particular en los oficiales y jefes de la Guardia Civil. En resumen, una magistral operación llevada a cabo por el Rey, que le permitió abortar un pronunciamiento militar que hubiera puesto en peligro su Corona, aunque para ello haya tenido que sacrificar a varios generales que le eran ciegamente leales. Es evidente que el Rey ha sabido conjurar un inminente peligro para el país con una gran habilidad y dentro del mejor estilo borbónico. El entusiasmo y decisión del esperado y que en la mayoría de Capitanías Generales sacaran los tanques a la calle, con lo que tampoco hubiera perdido nada, puesto que los grandes protagonistas del pronunciamiento hubieran sido sus dos más leales hombres, los generales Armada y Milans del Bosch. En diversas ocasiones nosotros habíamos analizado la posibilidad de que se produjera un golpe de estado militar y siempre habíamos dicho que se daría en dos fases, la primera que terminaría en fracaso y la segunda que sería definitiva. Nos reafirmamos en esta opinión y es por ello que debemos estar preparados y analizar seriamente la posibilidad de una dictadura militar en España en un futuro no muy lejano, teniendo en cuenta que si bien la única forma de detener el proceso de descomposición nacional actual, de ruina económica, de miseria de los trabajadores, de postración y humillación en lo internacional, podría ser un Gobierno Militar. La experiencia del bloqueo de comunicaciones, la posibilidad de precipitaciones o de acciones espontáneas en alguna provincia, que hubieran puesto en peligro la existencia de nuestra organización, nos lleva a plantearnos seriamente un plan completo para saber la mejor forma de actuación cuando vuelva a presentarse la situación definitiva. En Alcalá de Henares, un patriota y hombre de honor, movido no por la política, sino por un juramento de fidelidad a España, espera un Consejo de Guerra y no podemos olvidarlo.
STGILTPITE FORMA. MCROILMACIOM 16044 El f do Fnero de l.gSi, el Rey, invernando en BcUEIRA EEREr, Ilan5 al General ARMADA, entonces Gobernador Militar de LERIDA y Jefe de la División de Montaña, para que fuese a hablar con él. Así lo hizo el General y permaneciendo dos días en BiquriRn manteniendo conversaciones en contacto con el General MILANS DEL Roscil, pues era el que había elegido para futuro JEFE DEL GOBIERNO, deseaba organizar el GOLPE con el resto de los CAPITANES GENERALES. El General ARMADA, antes de hablar con MILANS durante esos días de estancia en EAjuc se realizase el pronunciamiento, manifestó que fue firmado por D. Juan Carlos. La fecha se fijó en principio para el 11 de Marzo. SHaDA viaja a Valencia a proponerle a MILANS todo el asunto, este no acepta por decírselo mientras no tenga órdenes más concretas. Ante esta circunstancia, el Rey da las órdenes para escribirse de acuerdo con todas las Capitanías Generales. Acepta el General MILANS estas órdenes y pone en marcha la operación. Se toma el Palacio de la Moncloa para cubrir al Gobierno en pleno, aprovechando el consenso inictros del día 20 de Marzo. Se elige al Teniente Coronel Tejero como el líder por su preparación y seriedad para esta operación y tanto el Rey como MILANS aprueban esta elección. El Rey ordena a ARMADA que establezca una oficina con una "suite" del Hotel Palace de Madrid, con teléfono directo con La Zarzuela y Capitanía de Valencia con el fin de mantener discreción al Rey con MILANS. El Presidente Suárez se entera del asunto y se apresura a dimitir, por lo que se produce la investidura de Calvo Sotelo y entonces MILANS ve la conveniencia de adelantar el golpe y solicita al Congreso que se reúna en la Moncloa con objeto de coger dentro al Gobierno a la totalidad de los Parlamentarios, por ello se eligió el 23 de Febrero, fecha aprobada tanto el Rey como MILANS del PSOE, y todo se pone en marcha. Mientras tanto, MILANS con las órdenes del Rey en sus manos, pone de acuerdo a todos los Capitanes Generales y les fija las horas de ese día en que paulatinamente se irían levantando, declarando el Estado de Guerra en las distintas Regiones Militares. En Canarias se dan las órdenes para que en una operación se presenten dos banderas. Se toma el Congreso y MILANS ya dando las noticias al Gobierno y Parlamentarios de las decisiones militares que se debían levantar de acuerdo con el plan previsto por el Rey. MILANS habla con MILANS y le pide la lista del nombramiento que él ha de presidir provisionalmente y una vez en su poder, MILANS se la pregunta al Rey para que firme los nombramientos de los Ministros y la disolución del Congreso y del Senado. Una vez hecho esto, se presenta en el Congreso para continuar con el Gobierno y Diputados. El Rey no acepta el Gobierno propuesto por el General MILANS, pues lo que quiere Carrillo y Franco, bajo la Presidencia de MILANS DEL PSOE. Rápidamente MILANS se niega por no querer presidir un Gobierno del que forman parte marxistas y desconvoca el alzamiento al resto de las Capitanías Generales que no llevan más que los que vencieron en la Guerra de Liberación. ARMADA al mismo tiempo se lo comunica al Teniente Coronel Tejero, en el Congreso, quien también se niega rotundamente y asume la responsabilidad que le corresponde. Es entonces cuando ARMADA se lo comunica al Rey y este le dice a ARMADA que ordene a TEJERO que abandone todo y que se marche al extranjero en un avión que le ponen en GETAFE. TEJERO responde que no son terroristas y se niega como hombre de honor y responsable de sus actos y pone las consabidas condiciones para entregarse. EL PRESTO IA ESCONCCIDO. He sabido que en una reunión del CONSEJO SUPERIOR DEL EJÉRCITO a la que asistió Suárez días antes de su dimisión, el Rey a presión de los Capitanes Generales le pide que presentara la dimisión a lo que se opuso rotundamente, pese a que S.M., le dio una serie de razones que le habían presentado anteriormente los Capitanes Generales. El Rey recapitulará y al volver le contestará. A la calidad del Rey, el Teniente General Merry saca la pistola y la puso encima de la mesa mientras preguntaba: "¿Esta es suficiente razón?". El Señor Presidente palideció y sin decir palabra, a la entrada del Rey que parece ser lo hizo descompuesto, vociferándole que tenía que dimitir, a lo que contestó que ya había tomado una decisión, decisión que debía estar alineada por lo que antes hemos visto, pues caso contrario se habría montado un firme ante cualquier potencia en el Gobierno.